A pesar de que Jaenino está muy nervioso, esta mañana se ha acordado de traer la lata de callos. Y tu, querido lector, pensarás qué diablos hace Jaenio con una lata de callos. ¿Quizás es que no está dispuesto a pasar hambre? o a lo mejor es que los callos son su comida favorita. Nada más lejos de la realidad.

Nuestra lata de callos, porque todos en la oficina la reconocemos un poco como nuestra, es la autentica Willy Fog del mundo de las conservas. Y es que ha viajado como polizón en la maleta de casi todos en la oficina, por lo que conoce más mundo que el baúl de la Piquer. Entre los lugares que ha visitado está: Málaga (varias veces), Linares, Granada, Arganda (en camión de mensajería), Valencia, etc.

Por todo esto, no podemos irnos al Pirineo Aragonés y dejar la lata aquí. De todas formas....hoy hay muchas maletas en la oficina y también veo nerviosa a la lata de callos....